Aquí no hay ni cines ni salas de fiesta: en cuanto se pone el sol, Os Ancares se queda en silencio y cada huésped acaba encontrando su propia manera de llenar la tarde. Con los años hemos visto un poco de todo, así que recogemos algunas de las costumbres más repetidas entre quienes se alojan con nosotros.

- Terminar la ruta con las últimas luces. Muchos aprovechan las horas antes de la cena para rematar alguno de los senderos de la zona y llegar con el hambre justa al restaurante.
- Un baño rápido en la playa fluvial. En verano, el punto donde se juntan el río Navia y el Cancelada, justo debajo del hotel, sigue templado hasta bien entrada la tarde.
- Sobremesa larga en el restaurante. Con menú de temporada y sin prisa, es habitual que la sobremesa se alargue más de lo previsto.
- Una excursión a Lugo. A poco más de una hora está la muralla romana y, si las fechas coinciden, las fiestas de San Froilán, con las que más de un huésped ha cuadrado su estancia a propósito.
- Partida de cartas o mesa junto al fuego. La Cantina sigue siendo el sitio donde más gente acaba la noche, entre conversación y algún juego de mesa.
- El móvil, para quien prefiere quedarse en la habitación. No falta quien tira de aplicaciones de siempre —crucigramas, algún juego de cartas— y quien prueba plataformas de entretenimiento como casino de mendoza app, sobre todo las noches de más lluvia, cuando ni la Cantina ni el paseo apetecen tanto.
Ninguna de estas opciones es obligatoria, claro: la mayoría de nuestros huéspedes simplemente improvisa según el tiempo y las ganas del día. Si tienes tus propias recomendaciones para las tardes en la zona, coméntanoslo cuando nos escribas.
